Este texto es bastante largo. Recomiendo al que tenga tiempo y ganas que lo lea. Lo leí el día que me casé con Henrique en Portugal, hace casi un año. Recién ahora me he decidido colgarlo en el blog para...
... para Henrique, para quien este texto fue escrito.
... para mi hermano, porque sus incursiones en el Myro Bar una noche antes del matri evitaron que estuviera presente cuando lo leí.
... para los amigos que no tuvieron la oportunidad de escucharlo.
... para mi hermano, porque sus incursiones en el Myro Bar una noche antes del matri evitaron que estuviera presente cuando lo leí.
... para los amigos que no tuvieron la oportunidad de escucharlo.
... para todas las personas que necesiten tener un poco más de fe en la vida y sobretodo en uno mismo.
El mundo te enseña de las imposibilidades, el corazón te presenta las posibilidades (Por: Aimy Cáceres)
Cuando uno es pequeño, cree que todo es posible. En nuestras infantiles y alucinadas mentes absolutamente todo es posible. Si saltamos del techo de casa con una sabana amarrada al cuello volaremos como superman. Los hermanos mayores son tan grandes que ya deben haber nacido de ese tamaño. Si abrimos las puertas de un carro mientras está andando se elevará por los cielos.
Conforme crecemos descubrimos que muchas cosas no son posibles. No es posible que Papá Noel entre por las chimeneas de las casas, en especial cuando una nochebuena despertaste y viste a tus padres dejando los regalos bajo el árbol. No es posible llegar a la luna con una escalera.
Conforme crecemos dejamos de creer y nos inclinamos por la lógica. Dejamos de creer en los cuentos de hadas y en los vivieron felices para siempre. Dejamos de creer que los arcoiris son las firmas de Dios sino sabemos que es el efecto de la descomposición de la luz. Dejamos de creer en todo aquello que no pueda explicarse, dejamos de creer en todo aquello que no pueda solucionarse, simplemente dejamos de creer que todo es posible.
A veces sería tan bueno seguir siendo como niños y creer que todo es posible.
Cuando conocí a Henrique, hacía muchísimos años que ya no creía que todo era posible. Creía en todo lo que mi mente podía explicar. Creía que la lógica permite realizar las cosas posibles y que todo aquello que la lógica no consigue explicar simplemente es imposible.
Antes de conocer a Henrique, no creía en el amor, para mí sólo existía la compañía y el cariño. El amor era demasiado idealista y perfecto, algo que mi lógica no podía aceptar que exista. El amor era parte de los cuentos de hadas y los poemas de Neruda, como el recuerdo de algo perfecto que nunca sucede en la vida real.
Antes de conocer a Henrique, mi vida era diferente. Creía estar destinada a una soledad que ya había abrazado como mía. Lo único que importaba en mi vida era sobresalir profesionalmente, aún sabiendo que la felicidad no se mide en logros académicos ni diplomas. Mi trabajo lo era todo y estaba por encima de todos.
Y conocí en persona a Henrique. Uno de mis viajes me llevó a un congreso en Europa. Y fue así que por una invitación de él decidí aventurarme a conocer ese país de los grandes navegantes: Portugal.
Una noche en la estación de tren de Porto vi por primera vez a Henrique. Puedo describirles exactamente la ropa que llevaba puesta, cómo estaba parado, cómo se veía y lo hermoso de sus ojos. Puedo describir lo que sentí, y como mi mente sólo pensaba en las imposibilidades. Lo amé con todo mi corazón, pero era imposible. Después de todo no es posible que una relación entre dos personas separadas por 10 000kms funcione.
Y así regresé a Perú, a mi vida de siempre sólo que ya nada era igual.
Miraba la luna y pensaba en ti.
Cada noche antes de dormir, pensaba en ti.
Con cada éxito o fracaso, pensaba en ti
Con cada alegría o tristeza, pensaba en ti.
Y se me pasaban los minutos, horas, días, semanas y meses pensando en ti.
Y de pronto la selva ya no se sentía tan libre, los guacamayos volando ya no eran tan alegres y era como si todo hubiera perdido el color, como si el mundo se viera gris, triste y solo. De pronto todas aquellas cosas que antes me hacían feliz ya no me llenaban.
Al inicio mi lógica me hizo pensar que la distancia me haría olvidarte, que conseguiría seguir adelante. Pero conforme pasaba el tiempo no conseguía dejar de pensar en ti. En mi vida me faltaba algo, me faltabas tú. Y poco a poco mi corazón empezó a convencer a mi mente que quizás algunas cosas si son posibles.
Y decidiste venir a Perú por la primera vez. Aún recuerdo la cara de mis papás cuando les dije que tenía un enamorado portugués con quien sólo había pasado 6 días. Pensaron que estaba completamente loca. No es hermosa la locura?
Fui tan feliz esos días contigo en Perú. Conociste mi mundo y te volviste parte de él, con mucha felicidad. Adoraste y le diste importancia a todo lo que yo quiero y considero importante. Y me di cuenta que mi felicidad está contigo, no importaba cuándo ni dónde simplemente contigo. Me di cuenta que cuando te miraba a los ojos, veía a la persona con la que quería pasar el resto de mi vida
La etapa que siguió de nuestras vidas, amor mío, se resume en los llantos o sonrisas en las estaciones de tren o aeropuertos, dependiendo de si fuera una despedida o un reencuentro.
Durante el tiempo separados añorábamos desesperadamente el día de reencontrarnos nuevamente. Durante el tiempo juntos simplemente deseábamos detener el tiempo. Y el tiempo pasaba no viviendo, como muchas veces dijiste, sino sobreviviendo sin ti.
Y la vida nos dio una oportunidad más. No en tu continente ni en el mío, en uno más lejano. Nos dio una oportunidad en África.
Así es como Angola se convirtió en el lugar donde conseguimos estar juntos. Así es como Huambo, esa ciudad en las montañas se volvió nuestro hogar. Por fin despertaba cada mañana a tu lado. Darte un beso de “buenos días” ya no era un sueño. Compartir mi vida contigo dejó de ser un deseo y se convirtió en una realidad.
El tiempo ha pasado, entre lo bueno y lo malo. Entre el empadão de arroz y el ají de gallina; entre la malaria y la insolación; entre los paños del mercado de Kissala y las verduras del Alto Hama, con las idas al Café Central, con nuestra gata Kamba y los mimos a Nelito.
Es así que hoy día nos encontramos celebrando nuestro matrimonio. Celebrando el compromiso de estar juntos para toda la vida. Celebrando nuestro amor.
Y cuando las cosas se pongan difíciles, estaremos juntos. Porque nuestro amor se hará más fuerte no sólo en la felicidad sino sobretodo en la dificultad.
Te daré todo, porque todo lo que tengo es tuyo, porque yo te pertenezco.
Te daré todo mi valor cuando tengas miedo
Te daré toda mi fuerza cuando te sientas débil
Te daré mi alegría cuando necesites superar la tristeza.
Te daré cada una de mis sonrisas cuando quieras reír.
Te daré toda mi imaginación cuando necesites ideas
Y sobretodo te daré mi amor, que es lo que tienes y siempre tendrás de mí por el resto de tu vida. Porque te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y para toda la vida.
Muchas veces lo imposible es posible. En un mundo de imposibilidades los seres humanos somos capaces de lograr las hazañas más espectaculares. El destino no es lo que la vida nos tiene preparado, el destino es lo que nosotros decidimos hacer con nuestras vidas.
Si una peruana y un portugués lograron eliminar la distancia que existe entre América y Europa, si lograron acercar la cordillera de los Andes, la selva Amazónica y el Océano Atlántico, las cosas son posibles.
No hay que tener miedo de arriesgar, mucho menos de perder, no hay que tener miedo de amar ni de llorar, pero sobretodo nunca hay que tener miedo de vivir. No hay que pasarnos la vida arrepentidos por lo que no intentamos. Hay que abrazar las oportunidades que nos presenta la vida y agradecer las dificultades que vienen con ellas. Pero por encima de todo hay que aferrarnos a aquello que nuestros corazones nos dicen que no soltemos.
Henrique,
Gracias por amarme pero sobretodo gracias por creer. Es en gran parte por ti que estamos hoy juntos aquí. Porque creíste que la distancia no existe cuando dos personas se aman, porque decidiste enfrentarte al mundo para poder estar al lado de quien amas. Porque creíste en mi, porque te aferraste a aquello que tu corazón te susurraba que no soltaras.
Amo-te Portugués
Conforme crecemos descubrimos que muchas cosas no son posibles. No es posible que Papá Noel entre por las chimeneas de las casas, en especial cuando una nochebuena despertaste y viste a tus padres dejando los regalos bajo el árbol. No es posible llegar a la luna con una escalera.
Conforme crecemos dejamos de creer y nos inclinamos por la lógica. Dejamos de creer en los cuentos de hadas y en los vivieron felices para siempre. Dejamos de creer que los arcoiris son las firmas de Dios sino sabemos que es el efecto de la descomposición de la luz. Dejamos de creer en todo aquello que no pueda explicarse, dejamos de creer en todo aquello que no pueda solucionarse, simplemente dejamos de creer que todo es posible.
A veces sería tan bueno seguir siendo como niños y creer que todo es posible.
Cuando conocí a Henrique, hacía muchísimos años que ya no creía que todo era posible. Creía en todo lo que mi mente podía explicar. Creía que la lógica permite realizar las cosas posibles y que todo aquello que la lógica no consigue explicar simplemente es imposible.
Antes de conocer a Henrique, no creía en el amor, para mí sólo existía la compañía y el cariño. El amor era demasiado idealista y perfecto, algo que mi lógica no podía aceptar que exista. El amor era parte de los cuentos de hadas y los poemas de Neruda, como el recuerdo de algo perfecto que nunca sucede en la vida real.
Antes de conocer a Henrique, mi vida era diferente. Creía estar destinada a una soledad que ya había abrazado como mía. Lo único que importaba en mi vida era sobresalir profesionalmente, aún sabiendo que la felicidad no se mide en logros académicos ni diplomas. Mi trabajo lo era todo y estaba por encima de todos.
Y conocí en persona a Henrique. Uno de mis viajes me llevó a un congreso en Europa. Y fue así que por una invitación de él decidí aventurarme a conocer ese país de los grandes navegantes: Portugal.
Una noche en la estación de tren de Porto vi por primera vez a Henrique. Puedo describirles exactamente la ropa que llevaba puesta, cómo estaba parado, cómo se veía y lo hermoso de sus ojos. Puedo describir lo que sentí, y como mi mente sólo pensaba en las imposibilidades. Lo amé con todo mi corazón, pero era imposible. Después de todo no es posible que una relación entre dos personas separadas por 10 000kms funcione.
Y así regresé a Perú, a mi vida de siempre sólo que ya nada era igual.
Miraba la luna y pensaba en ti.
Cada noche antes de dormir, pensaba en ti.
Con cada éxito o fracaso, pensaba en ti
Con cada alegría o tristeza, pensaba en ti.
Y se me pasaban los minutos, horas, días, semanas y meses pensando en ti.
Y de pronto la selva ya no se sentía tan libre, los guacamayos volando ya no eran tan alegres y era como si todo hubiera perdido el color, como si el mundo se viera gris, triste y solo. De pronto todas aquellas cosas que antes me hacían feliz ya no me llenaban.
Al inicio mi lógica me hizo pensar que la distancia me haría olvidarte, que conseguiría seguir adelante. Pero conforme pasaba el tiempo no conseguía dejar de pensar en ti. En mi vida me faltaba algo, me faltabas tú. Y poco a poco mi corazón empezó a convencer a mi mente que quizás algunas cosas si son posibles.
Y decidiste venir a Perú por la primera vez. Aún recuerdo la cara de mis papás cuando les dije que tenía un enamorado portugués con quien sólo había pasado 6 días. Pensaron que estaba completamente loca. No es hermosa la locura?
Fui tan feliz esos días contigo en Perú. Conociste mi mundo y te volviste parte de él, con mucha felicidad. Adoraste y le diste importancia a todo lo que yo quiero y considero importante. Y me di cuenta que mi felicidad está contigo, no importaba cuándo ni dónde simplemente contigo. Me di cuenta que cuando te miraba a los ojos, veía a la persona con la que quería pasar el resto de mi vida
La etapa que siguió de nuestras vidas, amor mío, se resume en los llantos o sonrisas en las estaciones de tren o aeropuertos, dependiendo de si fuera una despedida o un reencuentro.
Durante el tiempo separados añorábamos desesperadamente el día de reencontrarnos nuevamente. Durante el tiempo juntos simplemente deseábamos detener el tiempo. Y el tiempo pasaba no viviendo, como muchas veces dijiste, sino sobreviviendo sin ti.
Y la vida nos dio una oportunidad más. No en tu continente ni en el mío, en uno más lejano. Nos dio una oportunidad en África.
Así es como Angola se convirtió en el lugar donde conseguimos estar juntos. Así es como Huambo, esa ciudad en las montañas se volvió nuestro hogar. Por fin despertaba cada mañana a tu lado. Darte un beso de “buenos días” ya no era un sueño. Compartir mi vida contigo dejó de ser un deseo y se convirtió en una realidad.
El tiempo ha pasado, entre lo bueno y lo malo. Entre el empadão de arroz y el ají de gallina; entre la malaria y la insolación; entre los paños del mercado de Kissala y las verduras del Alto Hama, con las idas al Café Central, con nuestra gata Kamba y los mimos a Nelito.
Es así que hoy día nos encontramos celebrando nuestro matrimonio. Celebrando el compromiso de estar juntos para toda la vida. Celebrando nuestro amor.
Y cuando las cosas se pongan difíciles, estaremos juntos. Porque nuestro amor se hará más fuerte no sólo en la felicidad sino sobretodo en la dificultad.
Te daré todo, porque todo lo que tengo es tuyo, porque yo te pertenezco.
Te daré todo mi valor cuando tengas miedo
Te daré toda mi fuerza cuando te sientas débil
Te daré mi alegría cuando necesites superar la tristeza.
Te daré cada una de mis sonrisas cuando quieras reír.
Te daré toda mi imaginación cuando necesites ideas
Y sobretodo te daré mi amor, que es lo que tienes y siempre tendrás de mí por el resto de tu vida. Porque te amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con toda mi mente y para toda la vida.
Muchas veces lo imposible es posible. En un mundo de imposibilidades los seres humanos somos capaces de lograr las hazañas más espectaculares. El destino no es lo que la vida nos tiene preparado, el destino es lo que nosotros decidimos hacer con nuestras vidas.
Si una peruana y un portugués lograron eliminar la distancia que existe entre América y Europa, si lograron acercar la cordillera de los Andes, la selva Amazónica y el Océano Atlántico, las cosas son posibles.
No hay que tener miedo de arriesgar, mucho menos de perder, no hay que tener miedo de amar ni de llorar, pero sobretodo nunca hay que tener miedo de vivir. No hay que pasarnos la vida arrepentidos por lo que no intentamos. Hay que abrazar las oportunidades que nos presenta la vida y agradecer las dificultades que vienen con ellas. Pero por encima de todo hay que aferrarnos a aquello que nuestros corazones nos dicen que no soltemos.
Henrique,
Gracias por amarme pero sobretodo gracias por creer. Es en gran parte por ti que estamos hoy juntos aquí. Porque creíste que la distancia no existe cuando dos personas se aman, porque decidiste enfrentarte al mundo para poder estar al lado de quien amas. Porque creíste en mi, porque te aferraste a aquello que tu corazón te susurraba que no soltaras.
Amo-te Portugués

